En poco tiempo todos los edificios nuevos que se construyan en cualquier ciudad del país deberán categorizarse según la transmitancia térmica de la envolvente. Tendrán una etiqueta que le informará a los usuarios sobre el grado de aislación de las paredes y el techo, y su eficiencia respecto de la cantidad de energía que se necesitaría para calefaccionarlo.
Esa etiqueta calificará el desempeño energético a través de un sistema comparativo, compuesto por ocho clases de eficiencia energética identificadas por letras (de la A a la H). Es un sistema equivalente al que ya rige para los sistemas de aire acondicionado, heladeras, lavarropas y de estufas a gas, entre otros.
"La norma IRAM 11.900 contiene la memoria de cálculo para determinar la cantidad de grados/día necesarios para calefaccionar un edificio en 20 grados C", explica la arquitecta Marina Kusnir, coordinadora de la Gerencia de Construcciones del IRAM. De ese modo, cuando la variación media de la temperatura sea menor o igual a un grado, el edificio será considerado como muy eficiente y recibirá la clasificación más alta (letra A). "La clasificación será obligatoria pero a nivel informativo", aclara Kusnir. Aunque a futuro la Secretaría pueda profundizar la iniciativa.


















